La historia muestra que el hombre a menudo ha considerado el bosque como un espacio que se deba desmontar para desarrollar otras actividades no forestales (sobre todo agrícolas), y utilizar en ocasiones más allá de su capacidad de regeneración, como recurso para obtener leña y forrajes. Sólo cuando hay gran escasez de madera para construcción o de leña, o cuando la degradación de las tierras producida por la deforestación o la explotación excesiva de los bosques, sólo entonces se ejecutan políticas nacionales voluntaristas con miras a reconstruir el bosque, por lo general en forma autoritaria. Después de una fase de disminución más o menos rápida, la superficie forestal del país comienza a estabilizarse, después a repoblar espacios antiguamente boscosos, evolución amplificada por el desarrollo económico, la urbanización y el abandono del campo. Este panorama general, con variables y rupturas, se desenvuelve en épocas diferentes según las regiones del mundo. Los países industrializados y los emergentes están actualmente en la fase de reconquista de los bosques, a diferencia del mundo en desarrollo que todavía está mundialmente en la etapa de deforestación.
Los responsables de la ordenación forestal saben que su margen de maniobra es limitado: la ocupación y la utilización forestales de tierras son de índole en esencia "residual" y dependen mucho de lo que se produce en los otros sectores de la actividad humana. Tienen, sin duda alguna, donde los intereses forestales son fuertes en bien de la población local y de la colectividad nacional, que defender los bosques y su gestión sostenible, aceptando que desaparezcan donde se puede justificar el desmonte en el marco del desarrollo sostenible.
De cualquier país que se trate, las decisiones sobre ocupación forestal de las tierras y la utilización y ordenación forestales necesitan un buen conocimiento en todo momento y en los niveles apropiados de la situación y de los cambios. Esto supone, en cada país y en el ámbito internacional, la creación de recursos humanos y el fortalecimiento de las unidades encargadas del inventario forestal, tomando globalmente esta actividad con todas sus disciplinas, las más modernas y atractivas, como la teledetección y los sistemas de información geográfica, así como las más clásicas y a veces desatendidas, como la dendometría y la taxonomía.
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